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    El 8 de octubre, en Mumbai, el CleverAI™ Summit 2026 reunió a líderes de marketing, producto, growth y tecnología para analizar lo que se necesita para operar en la Era de la Live Intelligence. Las conversaciones abordaron cómo pueden responder las marcas a medida que cambian las necesidades de los clientes, qué decisiones se le pueden confiar a la IA y en qué aspectos el criterio humano debe seguir al frente.

    En el Summit, presentamos la nueva evolución de CleverAI™, la capa de inteligencia de nuestra plataforma de engagement. Esta dirección refleja una necesidad cada vez mayor del marketing: convertir las señales de los clientes en tiempo real en decisiones y experiencias relevantes mientras el momento todavía importa. Kotak 811 y Zee5 mostraron cómo funciona esto en la práctica y cómo están aprovechando CleverAI™ para lograr una inteligencia en tiempo real nativa de IA, que se traduce en un impacto concreto y en resultados de negocio tangibles.

    La razón es simple: la vida sucede EN VIVO, y el engagement del cliente también debería hacerlo. Un cliente completa una compra, cambia de plan o enfrenta un problema inesperado. Cada una de estas situaciones puede cambiar lo que necesita de una marca. El engagement debe reconocer ese cambio antes de actuar con base en una comprensión que ya quedó desactualizada.

    Sunil Thomas, Cofundador y CEO de CleverTap, resumió esta ambición en el Summit:

    “No se trata de hacer más marketing solo por hacerlo, sino de tomar mejores decisiones a escala, algo que solo la IA puede hacer posible. Esto es lo que queremos decir con la Era de la Live Intelligence: cuando algo relevante cambia para el usuario, el sistema debe reconocer lo que viene después. Y debe reconocerlo antes de que se lleve a cabo la siguiente acción.”

    Hacer realidad esta ambición requiere más que adoptar IA. En las conversaciones del Summit, líderes de marcas como Tata Play, ixigo, Pepperfry, Tata 1mg, GIVA, Cricbuzz, NoBroker, HDFC Securities, L&T Finance y GCash analizaron las preguntas más complejas sobre responsabilidad: qué decisiones debe tomar la IA, qué responsabilidades deben conservar las personas y cómo debe gobernarse la inteligencia cuando opera a escala. Adoptar la Live Intelligence implica construir las bases de datos, las prácticas de trabajo y la confianza que le permitan mejorar la experiencia del cliente.

    Las conversaciones más amplias del día pusieron esa responsabilidad en perspectiva. Las reflexiones de Aman Gupta sobre cómo construir marcas que los clientes aman, los insights de Sahibjeet Singh Sawhney sobre el marketing audaz de Zomato y las lecciones de Leander Paes sobre cómo enfrentar los imprevistos de la vida reforzaron el valor de la convicción, la adaptabilidad y la resiliencia. Estas cualidades siguen siendo esenciales a medida que la tecnología transforma la forma en que funciona el marketing.

    Leander Paes at CleverAI Summit 2026
    (De izq. a der.) Sunil Thomas, Cofundador y CEO de CleverTap; la leyenda del deporte Leander Paes; Anand Jain, Cofundador y CMO de CleverTap

    Surgieron cinco temas clave. En conjunto, ofrecen una perspectiva práctica sobre cómo los profesionales de marketing pueden apropiarse de la Live Intelligence e integrarla en la forma en que sus equipos piensan, deciden y actúan.

    1. La Live Intelligence necesita una comprensión del cliente conectada y en tiempo real

    A pesar de toda la atención que reciben los modelos de IA, los algoritmos y los agentes inteligentes, una de las lecciones más importantes del Summit tuvo que ver con algo mucho más fundamental: los datos.

    Llevamos años invirtiendo en mejores datos de clientes, integrando canales y construyendo perfiles de clientes más completos. Sin embargo, el desafío ya no es solo cuánto sabemos de un cliente. Es si esa información es precisa, está conectada y es lo suficientemente actual para orientar la siguiente decisión. Si los datos están incompletos, desactualizados o son inconsistentes, ni siquiera la IA más sofisticada puede entregar de forma confiable los resultados que esperamos.

    Piensa en un cliente que acaba de completar una compra, pero sigue recibiendo recordatorios y ofertas promocionales del mismo producto. El modelo de recomendación puede estar funcionando exactamente como fue diseñado, y la comunicación puede estar personalizada. Pero la información de fondo no reflejó un cambio en el comportamiento del cliente. El resultado es una experiencia que se siente desconectada, a pesar de la tecnología sofisticada que hay detrás.

    “Siempre hay 10 notificaciones en todas nuestras apps. La idea es poder enviar menos, pero que las que se envíen sean más relevantes para los clientes en ese momento”, dijo Vaibhav Puri, VP de Marketing de NoBroker.

    La pregunta ya no es solo cuántos datos de clientes tiene una marca. Es si esa comprensión está lo suficientemente actualizada y conectada para cambiar la siguiente decisión. Una señal errónea ya no afecta solo a un reporte o a una campaña. Puede influir en una serie de decisiones e interacciones automatizadas.

    Esto convierte la calidad de los datos en una prioridad de negocio, en lugar de una preocupación delegada por completo a los equipos de análisis o de tecnología. Los profesionales de marketing deben involucrarse más en entender las señales que capturan sus sistemas, qué tan recientes son esas señales y los supuestos detrás de los modelos en los que confían. Del mismo modo, una colaboración más cercana con los equipos de datos y tecnología será esencial.

    La inteligencia solo es tan confiable como la información que la alimenta. Antes de pedirle a la IA que tome mejores decisiones, las organizaciones deben asegurarse de que tenga una comprensión confiable del cliente.

    2. Una mejor personalización empieza con mejores decisiones

    La personalización ha sido una de las ambiciones que definen al marketing desde hace más de una década. De las campañas masivas, avanzamos hacia la microsegmentación, la segmentación por comportamiento, las recomendaciones y los journeys automatizados. Ahora, la IA hace cada vez más alcanzable la Personalización Live 1:1, es decir, experiencias adaptadas a cada cliente en tiempo real.

    Sin embargo, más personalización no se traduce automáticamente en más relevancia. Una marca puede conocer las preferencias, el historial de compras y el comportamiento de navegación de un cliente y, aun así, interactuar con él en el momento equivocado. Puede entregarle una oferta hecha a su medida que ya no necesita. O puede reaccionar a cada señal de comportamiento y generar más interrupciones que valor.

    Sin el decisioning adecuado, incluso la personalización más sofisticada puede terminar en una irrelevancia perfectamente personalizada. Por eso, el Decisioning Live 1:1 es esencial para la Personalización Live 1:1. El desafío no es solo determinar qué podría interesarle a un cliente, sino entender qué acción, si es que hay alguna, es la más relevante en ese momento.

    El Decisioning Live 1:1 se pregunta: con base en lo que está pasando ahora, ¿qué debemos hacer a continuación?

    Las conversaciones del Summit reforzaron la importancia de abordar este desafío con enfoque. En lugar de intentar personalizar todas las interacciones al mismo tiempo, a las marcas les convendría identificar un momento significativo del cliente y acertar en esa decisión. Puede ser ayudar a un cliente a completar el onboarding, determinar si un recordatorio es realmente necesario o identificar la siguiente acción más adecuada después de un cambio de comportamiento.

    “En lugar de echarle todo de una vez a la personalización y a la IA, intenta acertar en una sola decisión 1:1. Pasar de segmentar por cohortes a un punto en el que entiendes mucho mejor a un cliente, en un momento, requiere mucho. Requiere muchos datos, señales, diseño de experimentos, configuración de pruebas, aprendizaje, iteración y luego volver a iterar. Así que, si puedes, elige un objetivo a la vez, un customer journey, un experimento, un caso de uso, una meta, y busca una victoria”, dijo Prateek Verma, SVP y Head de ePharmacy de Tata 1MG.

    Empieza con un resultado claramente definido. Identifica las señales que importan, prueba distintas intervenciones, mide su impacto y aprende de los resultados. Una vez que el enfoque demuestre su eficacia, extiéndelo a otros momentos a lo largo del ciclo de vida del cliente.

    Al final, el propósito de la personalización no es demostrar cuánto sabe una marca sobre sus clientes. Es usar ese conocimiento para que sus experiencias sean más relevantes.

    3. La autonomía se gana, no se da por hecho

    Los equipos de marketing han pasado años construyendo procesos basados en el control humano: elegir audiencias, aprobar creativos, definir horarios de envío y monitorear campañas. Avanzar hacia sistemas autónomos, capaces de tomar y ejecutar decisiones de forma independiente, requiere un nivel distinto de confianza.

    Esta fue una de las ideas más pragmáticas que se discutieron en el Summit: la autonomía debe ganarse, no otorgarse de una sola vez.

    Una forma útil de ver la adopción de la IA no es como una entrega radical del control, sino como una ampliación gradual de responsabilidades. Las marcas pueden empezar con casos de uso medibles y de riesgo relativamente bajo, como optimizar horarios de envío, seleccionar el canal más eficaz o identificar qué variaciones de creativos tienen mejor desempeño.

    Pueden parecer mejoras pequeñas, pero cumplen un propósito mucho mayor. Permiten que los equipos vean cómo se desempeña la IA, entiendan dónde aporta valor, reconozcan sus limitaciones y ganen confianza en sus recomendaciones.

    A medida que crece esa confianza, el alcance de la autonomía puede ampliarse. Lo que empieza como la optimización de un elemento individual de una campaña puede evolucionar hacia la selección de la siguiente mejor acción, la adaptación de los customer journeys y la toma de decisiones alineadas con objetivos de negocio más amplios.

    Pero avanzar hacia la autonomía requiere más que confianza en la tecnología. Requiere un cambio en la forma en que los profesionales de marketing entienden el control y la responsabilidad. En lugar de definir cada paso de una campaña, deben sentirse cómodos estableciendo objetivos claros, fijando límites y evaluando las decisiones que la IA toma dentro de ellos.

    Esto también exige una mentalidad más emprendedora: disposición para experimentar, hacer inversiones calculadas, aceptar tropiezos ocasionales y seguir siendo responsables de los resultados del negocio.

    “Tienes que poder fallar en algunos escenarios, pero apostar por esas pequeñas iniciativas, esos primeros brotes, que después te ayudan a tomar decisiones de marketing más grandes”, dijo Sayantani Gupta, SVP y Head de Marketing y Análisis de Suscriptores de Tata Play.

    La autonomía no elimina al profesional de marketing. Lo lleva a un nivel superior: de gestionar cada acción a definir el resultado, la estrategia, los límites y las condiciones en las que la inteligencia puede actuar. En última instancia, lo libera de las decisiones que la tecnología puede tomar con mayor eficacia, para que se enfoque en las áreas donde su experiencia y su criterio generan más valor.

    Las organizaciones que más se beneficiarán del marketing autónomo no serán necesariamente las que deleguen más decisiones a la IA, sino las que sepan qué decisiones delegar, cuándo y bajo qué condiciones.

    4. Mientras más inteligente es la IA, más valioso se vuelve el criterio humano

    La creciente sofisticación de la IA plantea una pregunta que todo líder de marketing tendrá que responder tarde o temprano: ¿qué debe seguir en manos de las personas?

    Las conversaciones del Summit ofrecieron una respuesta contundente: el buen gusto. En marketing, el buen gusto suele asociarse con la creatividad o la estética. Pero su significado va mucho más allá de elegir un visual atractivo o aprobar una campaña memorable.

    El buen gusto es el criterio que se desarrolla con la experiencia. Es la capacidad de reconocer matices, entender la esencia de una marca y tomar decisiones que reflejen sus valores, y no solo sus intereses comerciales inmediatos.

    “No hay una forma sencilla de hacer que un modelo entienda todo eso que eres tú. Eres la suma de tus experiencias, lo que te lleva a cierta comprensión de los matices de tu negocio. Creo que eso es algo que nadie dejaría nunca en manos del modelo”, dijo Deepak Sharma, Chief Product Officer de PepperFry.

    Piensa en cómo responde una marca de viajes a sus clientes durante una interrupción importante. Un sistema que opera estrictamente dentro de reglas comerciales predefinidas podría priorizar la reducción de reembolsos o la protección de los ingresos de corto plazo. Un líder con experiencia podría reconocer que honrar la confianza del cliente en un momento difícil vale mucho más que el beneficio financiero inmediato de aplicar esas reglas.

    Ambos enfoques implican tomar una decisión. Solo uno puede reflejar el tipo de marca que la organización quiere construir.

    Esta distinción se vuelve especialmente importante a medida que la IA asume más responsabilidades. La IA puede evaluar patrones, comparar alternativas y optimizar decisiones con base en objetivos definidos. Pero decidir qué objetivos importan, qué trade-offs son aceptables y dónde debe poner límites una marca sigue siendo responsabilidad del liderazgo.

    “El buen gusto es hacer lo correcto. Tienes que enseñarle [a la IA] y, una vez que le enseñas, aprende. Pero tienes que darle la dirección correcta a la IA. Llévala hacia lo correcto y, entonces, puedes automatizarlo todo”, dijo Anand Jain, Cofundador y CMO de CleverTap.

    Aman Gupta at CleverAI Summit 2026
    Anand Jain, Cofundador y CMO de CleverTap (izq.) | Aman Gupta, Cofundador de boAt y Fundador de OFF/BEAT (der.)

    A medida que la IA se vuelve más capaz de determinar cómo alcanzar un objetivo, los profesionales de marketing deben ser más deliberados al definir por qué ese objetivo importa. Ahí es donde la experiencia, el criterio y una comprensión clara de la marca seguirán marcando la diferencia.

    5. Una mejor inteligencia debe hacer a los profesionales de marketing más audaces, no más predecibles

    Hay una cualidad que siempre ha distinguido al marketing memorable del ordinario: la disposición a asumir un riesgo creativo bien pensado.

    La tecnología ha hecho que el marketing sea cada vez más medible y predecible. Ahora, la IA amplía esas capacidades y permite a los equipos probar variaciones, evaluar el desempeño, identificar patrones y tomar decisiones informadas con mayor velocidad y escala.

    Estas capacidades son valiosas, pero también implican un riesgo sutil. Cuando cada decisión se guía por lo que funcionó antes, el marketing puede volverse excesivamente cauteloso. Los equipos empiezan a preferir formatos conocidos, enfoques probados e ideas más fáciles de justificar. El resultado puede ser un marketing eficiente, pero no necesariamente distintivo.

    Las conversaciones del Summit dejaron un recordatorio oportuno: la creatividad sigue requiriendo convicción, y no toda gran idea puede validarse por adelantado. Los profesionales de marketing con experiencia saben que los datos y la intuición no siempre son fuerzas opuestas. Los datos aportan evidencia y la experiencia ayuda a interpretarla. Pero el criterio creativo a veces reconoce una oportunidad antes de que los números puedan demostrar su potencial.

    Sahibjeet Singh Sawhney at CleverAI Summit 2026
    Sahibjeet Singh Sawhney, Head de Marketing de Zomato (izq.) | Sunil Thomas, Cofundador y CEO de CleverTap (der.)

    Esto es especialmente cierto cuando las marcas participan en conversaciones culturales. El objetivo no debe ser reaccionar a cada tendencia o momento que capta la atención del público, sino reconocer dónde la marca tiene un papel legítimo y qué puede aportar.

    Para ello se necesita una comprensión clara de la identidad de la marca, las expectativas de la audiencia y el contexto. A veces, la respuesta correcta es el humor. A veces, el momento pide sensibilidad. Y, a veces, la decisión más segura es guardar silencio.

    El marketing audaz también requiere líderes dispuestos a respaldar a sus equipos cuando una idea no da el resultado esperado. Una cultura que castiga cada experimento fallido terminará formando equipos que eviten experimentar.

    Lo que importa es la capacidad de reflexionar sobre lo que pasó, entender por qué y aplicar esos aprendizajes en decisiones futuras. La experiencia por sí sola no garantiza la mejora; lo que marca la diferencia es lo que las organizaciones aprenden de ella.

    La IA puede fortalecer este proceso al ayudar a los equipos a evaluar resultados e identificar patrones con mayor rapidez. Pero la confianza para asumir riesgos creativos, y la cultura que los respalda, todavía debe venir del liderazgo.

    El propósito de una mejor inteligencia no debe ser que todas las marcas sean más predecibles. Debe ser darles a los profesionales de marketing la confianza para tomar decisiones más informadas y más valientes.

    Lo que esto significa para el profesional de marketing

    La Era de la Live Intelligence no se trata de hacer más marketing, más rápido. Se trata de tomar mejores decisiones para cada cliente, aprender de cada resultado y darles a los profesionales de marketing más espacio para enfocarse en los objetivos, el criterio y la creatividad que solo ellos pueden aportar.

    Al repasar las conversaciones del CleverAI™ Summit, lo que más me llamó la atención fue la frecuencia con la que volvimos a los fundamentos del buen marketing: entender al cliente, tomar decisiones relevantes, construir confianza, ejercer el criterio, impulsar la creatividad y aprender de la experiencia.

    Estos principios siempre han guiado el marketing eficaz. Lo que está cambiando es nuestra capacidad de ponerlos en práctica con un nivel de velocidad, precisión y escala que antes estaba fuera de alcance. La IA está haciendo posible convertir el conocimiento del cliente en decisiones y experiencias relevantes mientras el momento todavía importa.

    Esto también exige un cambio en la forma en que los profesionales de marketing abordan su trabajo. A medida que la IA asume más decisiones y ejecución a nivel de cada cliente, tienen la oportunidad de ir más allá de gestionar cada interacción y dar forma a los resultados que esas interacciones deben lograr. Su criterio se vuelve más importante, no menos: al definir la estrategia, establecer los límites y asegurar que cada decisión beneficie tanto al cliente como al negocio.

    Después de vivir varias olas de transformación del marketing, hay una lección que sigue siendo especialmente relevante: el mayor valor de la inteligencia no está en ayudarnos a hacer más de lo que ya hacemos, sino en permitirnos hacer las cosas de una forma fundamentalmente mejor.

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    Posted on October 20, 2026

    Author

    Sangeeta Jash LinkedIn

    VP, Marketing

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